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Turismo 07/09/2010
Unacallo y la supervivencia del chagra
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Arreada de ganado desde Unacallo (valle de Chalupas) hasta San José a las puertas de Latacunga. Salida 7.30 am, recorrido de 45 km y llegada a las 5 pm. Frío llovisna y aguardiente mezclado con Shumir son los primeros compañeros de esta cabalgata con ganado de páramo que se le lleva a pastar en el bajio. En las alturas fue una tradición el arrear el ganado de páramo para engordar antes de su venta o salida a la plaza. Son renombrados los arreos desde Chalupas a Pedregal. Los de Pedergal a Pinantura. Los de Pinantura a Pintag. Los bravos del Tambo a Machachi y a Quito. Al parecer solo queda este arreo desde el valle de Chalupas hasta Latacunga, ganado que tiene características únicas.
Impresionante provincia de Cotopaxi y en especial la zona regada con las aguas de paramo cercanas al volcán Cotopaxi, frágil zona que puede ser desvastada por la erupción del coloso. Admiro a la gente del campo como sacan producción y alimentos para los de la ciudad. Los familiares de la ciudad vienen al ordeno del domingo y parece una fiesta en la todos participan y se llevan unos litritos para hacer nata y queso con sabor a polvo, a familia y tradicion. El chahuarmisque ya no tiene quien le ordene. El capuli ya no produce. El agua no alcanza. El chagra sigue. Al pie de los capulis y sobre la arena pastan las vacas que reciben a los bravos toros que en el páramo pasaban por toros nacionales, o de media casta conocidos por su mansura, pero que llegando al bajio "despierta su bravura". Ahora el paso es más lento, las mujeres con palo en mano se afirman al piso y con la otra acarician su billi recuperado después de un año de esperanzas. Los chagras enlanzan y usan al penco para asegurar a su huagra que se resiste separarse de la manada para quedarse en la nueva llacta donde le tienen agua, hoja seca de maíz y yerba fresca. Se unen más coterraneos los terrenos se ven más secos y a lo lejos el arco iris hace más verde el color de las montañas y en los páramos es un verde que emana un vapor resplandeciente. Los vecinos salen con bebidas para calmar la sed de los chagras. Son las 4 y media. Arturo Tapia retoma su yegua pinta de nombre Rosita, ajusta el "anaco" de su Rosita (llamese cinchacara) y se prepara para coger el fruto del año, su huagra. El toro se revuelca y se bana en polvo y arena. El chaguarmisque sirve de poste y su hijo Menel, abogado de Quit,o usa el acial de su padre para sacar al toro altanero del grupo y llevarle a su capuli. La señora Marta acaricia a sus protegidos, de su chalina saca sales minerales que han viajado 45 kilómetros y esperado todo un año para que, en igual gesto de los feligreses que reciben comunión, abren la boca para recibir la pócima mágica, le llena una y otra vez la boca, y la vaquilla "pepita" le sigue a pedir otra yapa más. Los "billis" son marcados al capricho de los ganaderos con la combinación de al menos dos de estas señales practicadas en las orejas con navaja y sin anestesia:sarcillo, orquetas, punga, espada, cullas, orqueta con despuntada, hueco, despuntada, punta pite, papilla y botón singa. Esto permite que Eriberto, mayordomo de la Hacienda Unacallo, distinga a cada una de las reses y pueda dar razones a la treintena de propietarios que le pagan una mensualidad por el cuidado de las reses en el páramo. Para el medio día ya hemos avanzado mas de 25 kilómetros, el suelo ha cambiado de negro páramo y lodo, a arenoso y cangahuoso siempre húmedo. A la tarde se abren los horizontes y vemos grandes lomas llenas de lotes cultivados de diferentes sabores. Se observa algo de tecnología e inversión en el campo: aspersores, alfalfa, talanqueras, hoja seca de maíz cuidadosamente apilada para hacer parvas, que serán fuente de alimento para el ganado lechero, sembrios de papas, alverja y polvo. A pesar de los danos y abusos del hombre para con el páramo, este sigue siendo un incansable proveedor de riqueza y agua, estimo no existe otro país en el mundo donde a pocos metros de distancia se tenga dos climas, el uno que alimenta el agua y otro que lo usa para alimentar a los ciudadanos al menor precio posible sin importar que pase con el de tierras arriba. No he visto un solo reservorio para cuidar el sangrado de los páramos que bondadosamente emanan agua para que los chagras la usen en epoca de sequia. Lo que no se ve son centros de acopio de la variada producción ni centros de frío para recolectar la leche. Es allí donde los buenos pensamiento políticos deberían plasmarse en obras que conviertan a la producción en más rentable y no sean presas de la interminable intermediación que sufren los campesinos del país. Los socios aspiran a reunirse con los propietarios de los páramos de la cordillera oriental para mantener la protección, ecología y permanencia de las tradiciones locales. El introducirse en los páramos por varios días permite entender los retos que magicamente se producen en los Andes ecuatorianos. Unacallo y la supervivencia del chagra El clima debido a la altura produce cambios en pocos minutos, y se puede apreciar los caprichosos cambios de temperatura, sol y lluvia, nubes y poder disfrutar de suaves brisas, fuertes soles, y en minutos percibir la frescura del aire de montaña. Otras veces, la rigurosidad del clima nos obliga a mantener la vista en los pocos metros visibles y seguir cabalgando aislado del entorno y contando paso a paso, superando el viento, la papacara, la neblina. Confiando en el seguro paso de los criollos. Cabalgar por los andes de Ecuador es una experiencia única. Nos permite acercarnos a la más variada, vegetación, animales, aves y condición geologica de la zona y sobre todo al hombre que se desenvuelve en el variadísimo entorno de las montañas. En solo metros el suelo puede ser arenoso, pedregoso o cubierto de pasto que se mece en el viento de páramo. Es una esponja que mantiene la humedad y su vegetación puede ser de coloridas flores que se asemejan a un tapiz finamente pintado, con verde fondo y flores amarillas, blancas, rojas, rosadas y moradas, que sirven de nutritivo alimento a venados, alpacas, caballos y toros. El agua cristalina recorre en pequeños riachuelos donde con agrado beben los caballos varias veces al día dependiendo de la temperatura de la última hora. Los senderos escondidos que han sido usados desde los aborígenes (1.500 años antes de la llegada de los incas), para transportar desde oro hasta alimentos y más tarde ser usado por conquistadores, contrabandistas, doctrineros y por los independentistas, que libraron sendas batallas en los páramos y hasta escondían sus pertrechos y armas. Es así que hay nombres que revelan estas viejas acciones, como plaza de armas en varios alejados lugares del páramo. Los senderos nos direccionan al estrecho "paso" para superar la quebradilla, el riachuelo, el encanonado, el pantano o la subida, descenso que rigurosamente debemos pasar para llegar a nuestro destino. En la lejanía se puede divisar lineas pintadas y junto a los caminos en lo alto parecen dibujadas las zanjas divisorias que por centurias han permitido mantener el ganado bravo, herencia de la conquista y verdadera afición de los pueblos y ciudades de la sierra que al puro estilo romano buscan sangre y circo en repetidas festividades a lo largo del año. El pretexto puede ser San Juan, San Pedro, el Señor de la Santa Escuela....o la fecha de fundación de la parroquia o del cantón, las inaguraciones de tal o cual edificación sea pagana o católica, y en forma privada las fiestas de los cumpleañeros o matrimonios. Desde hace tres décadas en cada cantón y parroquia de la serranía se incluye como número principal de las festividades el desfile del chagra. Año a año van aumentando tanto los adeptos a mirar como los de a caballo. El conocimiento sobre el caballo es algo propio de los habitantes de los paramos, su selección, crianza y uso viene por generaciones y se extiende a todos los rincones de la patria, donde sirve como medio de locomocion, de trabajo, deportes y hasta de entretenimeinto de grandes y pequeños. Este conocimiento y sentimiento sobre el caballo hace que a través de los festejos del chagra y sus fiestas han eclosionado y año tras año se incrementan los participantes, los niños en los páramos a pocos días de nacer ya tienen su zamarro listo para usarlo en la fiesta del chagra. El Ecuador es un maravillos país de a caballo, cuidémoslo. Vocabulario usado: Foto: HACIENDA LA ALEGRÍA (www.haciendalaalegria.com) Autor: |
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