Turismo 17/06/2011
América, un continente a caballo
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Desde que Cristóbal Colón llevó los primeros caballos al Nuevo Mundo, en su segundo viaje, puede decirse que el Continente Americano no se ha apeado de su montura. El caballo fue instrumento fundamental de los descubrimientos y exploraciones, de la conquista, de la civilización y de la administración y – desde Canadá a la Patagonia – ha quedado indisolublemente unido al trabajo, a la historia, al arte y a la diversión de los americanos. Aún hoy, en los albores del siglo XXI, en pleno era de la electrónica, la automatización y el transporte ultrarrápido, las especiales configuraciones del terreno, la índole de las actividades productivas y el apego sentimental, hacen del caballo, noble compañero de la aventura humana sea insustituible en toda América.



Desde la OMTE se quiere celebrar la historia del caballo en el continente americano y por ello se promueve esta Marcha Turística Ecuestre, para mostrar una vez más las extraordinarias cualidades de este animal y su vinculación con el hombre. Esta travesía nos permitirá acumular experiencias vitales y de cultura a través de un pausado recorrido por las Américas en contacto directo con la diversidad de sus paisajes, sus gentes e historia. Además supondrá una fuente de conocimiento del medio natural y de numerosos lugares de gran interés. Será toda una oportunidad de convivir y trabajar en equipo para culminar con éxito esta aventura.



La O.M.TE. considera que merece recordarse esta participación mediante la organización de una marcha ecuestre internacional, que demuestre una vez más las cualidades del anival y su vinculación con el hombre. No nos mueve un interés lucrativo, sino que nos conformaríamos con apoyos que lo hicieran viable, no gravoso y a su término, de fácil reintegro a nuestras actividades normales. Nos sentiremos suficientemente recompensados con las experiencias y vivencias que aportará tan pausado, sereno y minucioso recorrido por América, en el medio de transporte más romántico, natural y adecuado y nuestra contribución al necesario acercamiento de los pueblos y de la familia Latino-americana.



Esta cabalgada no significa una especial epopeya, ni por su riesgo, ni por su sensacionalidad, ni por su singularidad. Incluso en este siglo, y con mayor longitud, la han realizado aventureros en circunstancias más expuestas, por su improvisación y falta de datos, si bien menos acuciados por ir cumpliendo las etapas programadas. Si nuestra realización puede representar algún mérito, será, al contrario, por su previsión, regularidad, método, control de los peligros conocidos, que permitirá la participación de aficionados a la equitación para terminar volviendo a todos a nuestra forma de vida anterior.



Con paradas técnicas de 5 a 10 min cada hora, un alto de 3 ó 4 horas al alcanzar los 2/3 de la jornada, se pueden establecer en la media indicada y con una distribución de 6 horas de marcha, 6 horas de trabajo y cuidados y 12 horas de descanso. Cada cuatro días de marcha se dedicará uno de descanso, que podrá alargarse ligeramente, si coinciden con ciudades o lugares de interés. En Panamá, al concluirse el primer tercio del viaje y en Lima, al segundo tercio, se dedicarán una semana al descanso y revisión de equipos.



La iniciación de la marcha está calculada para que, dado el aumento y disminución de la latitud, el avance hacia el hemisferio austral y las diferencias climáticas de cada nación y estación, se realice aprovechando el máximo la estación más favorable posible en cada zona del recorrido. Se iniciará en enero de 2012, para finalizar en diciembre de 2012, aproximadamente. Serán un máximo de 30 participantes, por riguroso orden de inscripción. Se considera la participación de 15 personas desde San Antonio de Texas a Buenos Aires. Queda abierta la posibilidad de incorporación de otros participantes por etapas.



Los caballos considerados adecuados son los árabes y los cuarto de milla. Reúnen las condiciones de resistencia, sobriedad, ligereza y doma necesarias para afrontar las exigencias de esta prueba. La edad se recomienda que sea de 6 a 8 años. En principio se espera firmemente que cada jinete inicie y concluya la marcha con el mismo caballo. No obstante, se prevé una reserva de dos caballos, para imponderables, que viajarán en van.



Esta información puede ampliarla en http://omte.eresmas.net/

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